Zombies en el centro comercial, y no me refiero al amanecer de los muertos no, ni a ninguna película de John Carpenter. Sino nuestros centros comerciales, y los zombies de su interior.

Ayer estuve en un centro comercial en Vitoria, pero supongo esa escena se repitió por todos y cada uno de los centros comerciales de este país y problablemente de esto a lo que le llaman ‘el primer mundo’.

Por los atavoces del centro comercial atronaban villancicos, uno tras otro los mismos de todos los años, ande ande ande, pastorcillos, campanitas y su **** ****. Contrastaba con el frio exterior un calor notable con la humedad relativa acentuada por la transpiración de los que allí moraban.

Había gente, mucha gente, no demasiada, pero mucha.  Yo me acerqué a mirar una prenda que necesito y por eso del comparar precios . Algo bueno si que saqué, me encontré de bruces en una tienda de videojuegos con un dvd de segunda mano de la película de ‘Tommy’ la ópera rock de The Who, lo cual creo que me alegró la tarde de dos modos, una por encontrarla que es una joya, y dos que la sgae no se llevo ni un sucio céntimo  de los 4.95 euros de mi exquisita compra.

En uno de los momentos la gente comenzó a agolparse en las baradillas de la escalera porque abajo había una actuación de unas señoritas que debían estar haciendo la danza del vientre. Lo supongo por la música porque no miré.

Allí estaban cientos de personas, con sus abrigos, metidos en el centro comercial, agarrando sus bolsas con una mano y a sus hijos con la otra, mirando chicas moviendo el culo. Todos con una sonrisa vacía. Solo faltaba una lluvia de prozac, para darles a todos un pasaporte al país felicidad total y absoluta.

Mientras están ahí no están pensando y me están haciendo ganar dinero seguro que pensarán algunos

Así que me dió miedo, aseguro que me dió miedo ver cientos de personas cuyo fin de semana, dias de esparcimiento físico y mental lo derrochan en sitios donde hacen lo que otros quieren que hagan, con su mente en blanco como zombies.

La gente en ese estado ‘no da problemas’ que es lo que a muchos les viene bien.

Y luego a los que le dedicamos la vida a la informática nos llaman frikis y que hay que salir más de casa, o peor aún son ellos los que se creen normales.

He decidido que para ser normal y para llegar a estados alterados de conciencia como su zombificación. Prefiero echar unos tragos una risas, y despotricar sobre el mundo, que al fin y al cabo es mas sano, al menos para la mente y así huir de la lobotomía colectiva.